El tema de los planes sociales, en especial el potenciar trabajo fue manejado de una manera escandalosa por parte del Gobierno de Milei, hasta llegar a la destrucción del programa y remplazarlo por otros dos.
Por Leonardo Ganzburg
Si bien existieron irregularidades dentro de los beneficiarios, eso es lo que menos le interesa a esta gestión. Por lo tanto, las bajas masivas, fueron acciones solamente para la tribuna como se dice en la jerga, o para los twits como le gusta al presidente.
En ese sentido, la verdadera finalidad siempre fue, quitarles fuerza a las organizaciones de base. Más allá de dar un falso mensaje de libertad a lxs compañerxs, que en muchos casos cansadxs de los abusos o malos manejos de referentes, punteros polÃticos y dirigentes sociales, festejaron la eliminación de las Unidades de Gestión (UG), que eran las que manejaban los recursos sociales para los olvidados. Entre las UG se encontraban cooperativas, asociaciones civiles, municipios, organizaciones sociales y polÃticas.
Todo esto, da como resultado un intento de vaciamiento de las organizaciones, básicamente quitarle la fuerza de movilización que poseen. Pero además, por detrás hay daños colaterales muy graves. Dejarán de existir merenderos y comedores, centros culturales, prácticas deportivas gratuitas en los barrios populares, talleres, formaciones de oficio y muchas actividades más que llevan adelante las organizaciones sociales. Es que los planes y los recursos de las Unidades de Gestión, servÃan para eso. La principal función de las organizaciones sociales es llegar a esos lugares donde el Estado no llega, barrios y pueblos plagados de trabajadores pobres e indigentes. Son ellas las que trabajan en el territorio, las que pueden hacer llegar el beneficio a las personas que realmente lo necesitan, son ellas las que enfrentan la guerra más cruel que es el hambre. Por el contrario, si el manejo es a través del gobierno, los olvidados lo seguirán siendo, no recibirán nada, ya que el Estado está ausente esos lugares.
Por su parte, este gobierno detesta la comunidad organizada. Prefiere la ley de la selva financiera, del sálvese quien pueda y cada uno por sus propios medios.
En conclusión, los libertarios liberales con estas medidas no solucionan ningún problema, es más agravan la situación de los barrios populares. Los que se creen libres por desprenderse de su referente u organización quedarán desprotegidos, nadie podrá garantizar que se vaya a seguir pagando. Las bajas se incrementarán, y con el agravante que los defensores de esos derechos, que son las organizaciones sociales, quedarán sin fuerza. Esto fue un ataque directo a años de trabajo y organización de la comunidad, para hacer un poco más digna la existencia de lxs pobres y marginales.

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