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La falsa rebeldía en el consumo de sustancias


La cultura tumbera se apoderó de los barrios, una mala costumbre que hay que erradicar, esas actitudes solo favorecen a los que quieren seguir sometiendo al pueblo.

Por Leonardo Ganzburg

Con el paso de los años, pude comprender que la rebeldía de lxs pibes expresada a través del abuso en el consumo de sustancias, no es más que todo lo contrario. Eso significa caer en las garras de ese sistema al cual creen rebelarse, es simple, el narcotráfico está “regulado ilegalmente” por los poderosos. Los narcos en su mayoría son socios de aquellos que manejan el destino del pueblo, estamos hablando de jueces, políticos, fuerzas de seguridad. La droga maneja un mercado más que importante y todo lo que tiene que ver con la acumulación de riqueza para unos pocos, no puede considerarse un acto rebelde.

En consecuencia, la picardía que creen tener lxs que consumen, está muy lejos de eso, porque actuando de esa manera están beneficiando los de arriba que en términos dramáticos, buscan que los de abajo se maten entre ellos.

Por otra parte, plantar marihuana sí se puede considerar un acto revolucionario, como así también estudiar, aprender y enseñar. Juntarse con lxs pibes a hacer deporte, poner un merendero, un emprendimiento en conjunto, una actividad barrial; eso es “bancársela”.

En ese sentido, el consumo de droga es caer en la trampa, en el negocio de la inseguridad, de las armas, de los usureros, es mantener esa desigualdad que solo mantiene y alarga la brecha entre ricos y pobres.

Por lo tanto, “el aguante” se lo puede hacer en la esquina del barrio, pero no con “escabio y gilada”, sino con charlas, organizando actividades colectivas, buscando soluciones para mejorar los lugares comunes,  en fin. Con eso se demostraría valentía, rebeldía, haciendo lo que los demás no esperan, actuando en beneficio propio y del conjunto de la sociedad.

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